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 “EXPERIENCIA INVITACION DE LA NASA”

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En relación a los reportajes de la Lcda. Marisol Inzunza, como invitada especial de la NASA, tuvimos una curiosidad, sobre como le llegó la invitación y cuales fueron sus impresiones, por tanto, nos permitimos reproducir las emociones de nuestra reportera especial.



Hace un tiempo atrás recibí una invitación por email, del FPC, Departamento de Estado Washington DC.( Centro de prensa extranjera) Donde se me invitaba a participar en el lanzamiento del trasbordador STS 129 Atlantis, desde el Centro Espacial Kennedy, en Cabo Cañaveral.

La carta estaba en ingles, y muy sorprendida la leí varias veces pensando que era un error, me costó creerlo, no me convencía mucho, no porque fuera imposible, sino porque sentía que era un privilegio, algo mágico, casi inalcanzable para cualquier persona.

Muy entusiasmada, y a la vez un poco confundida, respondí a la invitación.
Pero la selección final debía pasar por el estricto control de la NASA, lo cual a mí, jamás me desanimo! Mis ilusiones y las ganas de ser parte de este grupo de corresponsales extranjeros, comenzaron a crecer, y desde ese momento, siempre pensé que estaría ahí! en ese lugar.

Un mes más tarde, después de haberme solicitado una infinidad de documento, cuando mis dudas comenzaban a hacerse presente... Me confirmaron diciendo que yo había sido aceptada y que tendría una invitación VIP. Eso significaba que tendría una atención especial, y acceder a lugares donde otros no podrían llegar, además de una vista privilegiada el día del lanzamiento.

Desde entonces comenzó mi vida en torno a la NASA. Quería saberlo todo! Partí por investigar sobre los 6 astronautas que viajarían al espacio en la misión del Atlantis, de sus vidas, quería saber quiénes eran estos hombres que viajarían en esta nave, si eran casados, si tenían hijos, si habían viajado antes, cuáles eran sus aficiones.

Con el correr de los días, y pasando muchas horas frente al computador,  recordé de algo que decía la carta, “La Nasa está realizando pruebas y  aun la fecha del lanzamiento del trasbordador Atlantis podría variar.
Sentía que el pasar de los días era muy lento, aunque yo seguía en mis actividades diarias como productora de TV. Aquí en NYC.

En mis pensamientos quería llamarlos por teléfono a todos, y contarles que había sido invitada a la NASA, al lugar donde todos los niños suenan con llegar algún día, y ser astronauta del espacio, a mis amigos, mi familia, especialmente a mi hijo Sebastián… Pero me mantuve en silencio por mucho tiempo, ya que aun las cosas podrían cambiar y no quería desilusionarlos.

Me involucre tanto! Que sentí el proyecto Nasa, como si fuera mío!! Estaba conectada todo el día a la página web de la Nasa, informándome de que estaba pasando con el entrenamiento de los astronautas, en sus simuladores de movimiento, y como iban las pruebas técnicas del trasbordador, cuanto material de repuesto cargarían al espacio el Atlantis, para seguir construyendo la Estación Espacial Internacional (ISS).

Aproximadamente 14 toneladas, es la cantidad de repuesto que trasladaría el STS 129 Atlantis en su penúltimo viaje al espacio, antes de su jubilación.

El 29 de octubre, la NASA anunció la fecha oficial de lanzamiento, seria16 de noviembre a las 2:28 pm, hora de vuelo del Atlantis a la estación espacial. Después de esta información, solo esperaba que todo siguiera su curso normal, que nada cambiara, que todo saliera como estaba previsto.

Rápidamente los organizadores (FPC) se contactaron conmigo para que hiciera reserva de vuelo, ya que tendríamos que reunirnos en el hotel asignado para el grupo, a cuarenta minutos de de nuestro destino final.

Mi novio Greg (Ruso) me dijo “Wow, you are going to watch the Space Shuttle launching?!?! Can I come with you?”. Comencé a preparar mi bolso, solo serian 3 días, pero dentro de la reglamentación de la NASA se nos pedían usar pantalones largo, zapato cerrado, blusa o camiseta.

Llego el día de mi viaje tal como estaba programado. En la mañana del día siguiente nos reunimos en el hotel un grupo de no más de 18 personas entre ellos los representantes del FPC.

Sin embargo yo solo quería estar ahí, quería pisar el suelo donde nace gran parte de la ciencia, quería estar en la puerta de entrada hacia el universo, quería ver el Atlantis, la nave que trasporta vidas fuera de este mundo.

Existía mucha curiosidad dentro del grupo, nos fuimos a las oficinas de la Nasa, para obtener nuestras acreditaciones especiales, una era para entrar al recinto, y la otra era para el día del lanzamiento del trasbordador.

Pasamos gran parte de la mañana en este lugar, se debían hacer una serie de comprobaciones de identidad. Cuando ya estábamos todos acreditados, nos recogió otro bus uno que decía con grandes letras NASA, fue entonces cuando mi corazón comenzó a latir con gran fuerza, mas aun cuando nos acercábamos a un enorme edificio blanco, de aproximadamente 160 m de alto y 42.400 metros cuadrados, con una gigante bandera de EEUU. Y gran círculo que dice NASA, es en ese lugar donde se ensamblan los vehículos espaciales.

Luego nos llevaron, siempre acompañados con un escolta, al lugar donde podíamos estar durante el día, eran unas oficinas, con pantallas de televisión donde se veía y escuchaba todo las conversaciones con los astronautas. Fue impresionante saber cada momento que pasaba nos acercábamos más a lo que queríamos ver.

No nos podíamos desplazar a otras aéreas, estaba todo vigilado por personal y helicópteros de seguridad. En un momento, con el pasar de las horas nos llevaron nuevamente al bus, pero antes de subir, nos hicieron ponernos en filas y dejar nuestras pertenencias al frente nuestro en el suelo, para ser revisadas por personal de seguridad y perros adiestrados.

Desde ese entonces comencé a sentir la presión de la extrema seguridad y control. Y me dije estoy “Estoy en EEUU, en uno de los momentos más importante para la ciencia y la historia.” Miraba a mí alrededor, y sentí que no era un sueño, que era una realidad, que era la única Chilena, la única latina, entre americanos, rusos, chinos, y japoneses. Donde lo único que teníamos en común era las ganas de contarle al mundo nuestra historia.

Nos subimos al bus, luego de recorrer una distancia de no más de 5 km.

Fue en ese entonces donde pude ver la tan esperada y gigantesca nave blanca, imponente frente a mis ojos, rodeada de una estructura metálica que la sostenía.

Al bajar del bus, silenciosamente impresionada no se escuchaban palabras, solo el ruido de las cámaras fotográficas, y el sonido del viento en la caída del sol.

Pasaron varias horas, y tuve el privilegio de tener al Atlantis a mi espalda pudiendo contemplar esta creación del hombre hasta el anochecer.

La oscuridad se hacía presente, comenzaron a encenderse una a una las luces que lo iluminaban, haciéndolo ver como a una gran estrella.

 Al día siguiente, nos levantamos muy temprano, desayunamos rápidamente y nos fuimos al bus que nos esperaba en la puerta del hotel.

El tráfico era más lento, muchos vehículos se dirigían al lugar, se esperaba una concurrencia de 15.000 personas.

Al llegar a el centro espacial 8:30 am, nos fuimos a la sala de prensa asignada a este pequeño grupo VIP. Más tarde, 4 hrs antes del lanzamiento del Atlantis, un escolta nos acompaño al bus, y nuevamente tuvimos que pasar por el control de seguridad, por supuesto nos llevarían a ver pasar a los responsables de la misión en la Estación Internacional Espacial (ISS), el grupo de 6 astronautas, a una distancia no más de 5mts, y después de una larga y ansiosa espera, rodeados de cientos de personas, tras una barrera, los pude ver salir del edificio, con sus trajes anaranjados, detenerse a saludar y subir al bus que los trasportaba a la nave.

Pero a mí no me importaba la espera, ya que estaban frente a mí, frente a mis ojos, entre periodistas, amigos y familiares de los astronautas que solo queríamos desearles “Good Luck”.

Ya de vuelta al lugar, a 5 Km de donde era lo más cercano que podíamos estar del lanzamiento, frente a una hermosa laguna, y con una vista maravillosa, nos preparábamos para tomar posición.

Los minutos avanzaban rápidamente, mientras miraba el reloj gigante que indicaba la cuenta regresiva, a través de los parlantes se escuchaba las instrucciones que se le daba a la tripulación. Ellos ya estaban en el Atlantis dos horas antes del lanzamiento, todos nos mirábamos entre sí, nos tomábamos fotografías para que este gran momento perdurara en nuestros recuerdos.

Una hora antes se cierran las escotillas de la nave, la tripulación ya en posición, mientras siguen en contacto con la sala de control.

Media hora antes, comienza el silencio absoluto, todos estábamos concentradísimos no queríamos perdernos un segundo.

Sentía una extraña mescla de emociones, la cuenta final ya había comenzado, 10, 9, 8,…5 segundos antes, no se escuchaba nada, solo se veía frente a nosotros una gigantesca nube de humo.

Y luego, al ver el Atlantis aparecer majestuosamente, levantarse con un glamur indescriptible, a medida que pasaban los segundos, se iba convirtiendo en una gigantesca columna de fuego, que pasaba por el cielo, cruzando las nubes hasta desaparecer lentamente. Y quedar convertida en una columna de humo, similar a una esponjosa nube de un blanco algodón, que figuraba un número, el número 7 que para algunos es el número de la suerte.

Pero al mismo tiempo, sentir un estruendoso sonido casi similar a un  trueno, que cada segundo se va convirtiendo en una creciente ola que invade tu cuerpo completamente, hasta llegar a un absoluto silencio. Un silencio paradisiaco, un silencio de no saber donde estas.

Al reaccionar con los aplausos me di cuenta que estaba sentada en el pasto, con la mirada perdida hacia el cielo, hacia lo infinito.

Y entre los periodistas que estaban a mí alrededor, nadie hablaba, solo miradas que a la vez lo decían todo.

Pasaron varias horas después del lanzamiento del Atlantis, y no tenia palabras, hasta hoy que puedo decir “Soy una agradecida de la vida, esta oportunidad yo no la busque, la vida me la otorgo”. Las oportunidades se dan una vez en la vida, y cuando la tienes no la debes dejar pasar, no sientas miedo, solo sigue adelante ya que tarde o temprano “your dreams come true”.




 
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